Avila en Semana Santa

SemanaSanta_2017

La Semana Santa de Ávila, declarada de Interés Turístico Internacional desde 2014, constituye una gran expresión de arte y riqueza representada por los numerosos pasos que recorren la ciudad amurallada. Con sus 15 procesiones y 14 hermandades, es una de las más bellas de Castilla y León

Ávila ha sido comparada muchas veces con la ciudad de Jerusalén. Las semejanzas están en la elevación de Ávila sobre el montecillo que la hace emerger sobre el valle Amblés; en la muralla que la cerca con la vigía permanente de sus noventa torres; en la preeminencia de sus iglesias y sus monasterios, que la pregonan ciudad sacra; en sus calles ascendentes y quebradas; en el halo religioso de su historia y de sus gentes. No es fácil olvidar a Jerusalén, cuando desde el poniente, con luz de atardecer, contemplamos la ciudad castellana.

Por eso, es Ávila buen marco para celebrar los misterios religiosos en el dramatismo de la Semana Santa, con su exigencia de austeridad y silencio, con sus templos románicos y góticos abulenses, las fachadas pétreas de las casas señoriales y las celosías de sus conventos hacen de Ávila lugar preferente para adentrarse en la contemplación renovadora de hechos lejanos y de actualidad perenne.

Se desarrolla en un entorno único, alrededor de la monumental muralla y en el interior del casco histórico, por calles de entramado estrecho y empedrado, repleto de casas palaciegas y de muestras de diferentes estilos arquitectónicos reflejados en sus iglesias.

Una Semana Santa caracterizada por el silencio contagiado por las miles de personas que contemplan los diferentes cortejos procesionales y quebrantados tan solo por el sonido de hachones y carracas.
Son casi 500 años de procesiones, con centenarias cofradías colmadas de historia y tradición que engalanan la ciudad con el dramatismo de las imágenes pasionales en un marco incomparable, tildado de sencillez y austeridad que hacen de aquellas un ejemplo de recogimiento y fervor. Unas procesiones y actos religiosos que visten de color los hábitos y capirotes de las distintas hermandades las calles, plazas y rincones de una ciudad patrimonio mundial.


Por ello mismo, Ávila conjuga artísticamente devoción y escenografía, donde túnicas, antorchas, cánticos del miserere se funden con almenas y espadañas consiguiendo una mística de unión entre discurso y escenario.
Ávila acoge desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección 15 procesiones con 39 pasos acompañadas por miles de cofrades que conforman las 14 hermandades.
Todo ello con la presencia masiva entregada de los abulenses y quienes nos visitan que han hecho de la Semana santa de Ávila un acontecimiento vital y emocional más allá de la secular tradición litúrgica y de la visión plática de su ornato.
Una Semana Santa que cada año es sentida y vivida con más fervor, desde el silencio y la oración, desde la recreación y la contemplación de unos desfiles procesionales enmarcados en un ambiente de austeridad que ensalza, más si cabe, la monumental ciudad que la acoge.

La Semana Santa de Ávila se celebra desde el siglo XVI

De entre sus numerosos actos sobresale la procesión del Miserere el Martes Santo, cuando se entona este canto a lo largo del desfile nocturno en medio de un profundo silencio. El Jueves Santo tiene lugar la Procesión de los Pasos, que desde sus orígenes en el siglo XVI se ha celebrado de forma ininterrumpida. Asimismo es muy recomendable acercarse al Vía Crucis de Penitencia que, el Viernes Santo, recorre el recinto amurallado del casco antiguo de Ávila, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El punto final a esta Semana Santa viene con una merienda popular, que reúne en torno a la ermita del Resucitado a numerosas personas.

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